Hace tiempo que doy la lata con este tema en todos los cursos que imparto, ¿por qué?, porque tenía yo unos 25 ó 26 años cuando la oí por primera vez, porque me impresionó y porque desde ese día creo en el fallo cero o por lo menos en su búsqueda.
El presidente de una multinacional nos preguntó una vez, a los comerciales de la compañía, ¿cuántos niños se le pueden caer al suelo a una matrona a lo largo de 20 años de ejercicio de carrera? o ¿cuántos puentes se le pueden derrumbar a un ingeniero a lo largo de 40 años de ejercicio de su profesión?, por supuesto en cualquiera de los casos la respuesta general fue que evidentemente ninguno.
Nos miró y nos pregunto que por qué tomábamos tan a la ligera nuestra profesión, por qué nosotros nos permitimos llegar tarde a una cita, o no ir, o no prepararnos, o no… . En definitiva ¿Por qué nos permitíamos fallar tan alegremente? ¿Por qué hay algunos profesionales serios y otros no?
Quizá porque hay gente que está orgullosa de su profesión y de lo que hace y se la toma con absoluta seriedad. Esta frase la oí hace 30 años aproximadamente y sigo leyendo, aprendiendo, contrastando opiniones, para intentar ser un buen profesional de la venta.
Posiblemente la idea de fallo cero sea excesiva, pero no olvidemos que hay gente que trabaja con ella diariamente en su profesión, ¿por qué nosotros no? ¡INTÉNTALO!
El vendedor profesional debería ser un negociador experto, que organiza y prepara con tiempo y previsión su trabajo, sabe analizar a sus clientes y sus motivaciones de compra, interpreta el lenguaje no verbal y domina el verbal, maneja perfectamente la comunicación eficaz, trabaja apoyado en un excelente argumentario, conoce bien las técnicas de ventas, sabe cerrar en el momento justo, sabe fidelizar a su cliente y, además de todo lo dicho, intenta diariamente trabajar con “Fallo Cero”.
Gracias por la informacion